Cuando estaba Luc Donckerwolke al frente del departamento de diseño de Lamborghini veíamos diseños mucho más refinados, con el Gallardo como buena muestra de ello. Estamos cayendo ahora mismo por la senda de lo barroco y exagerado, la misma que vino con el Countach en los años ochenta, y que "infló" artificialmente el diseño original de Gandini hasta convertirlo en algo... difícil de entender.
El Veneno, sin duda, ocupará pósteres y fondos de pantalla de algunos chavales, no nos cabe duda. Será el sueño húmedo de los nuevos ricos que quieren "fardar". Pero a nuestro modo de ver, Lamborghini, para celebrar su 50 aniversario, necesita un auténtico rival de Ferrari, McLaren y Porsche, con el que demostrar que la "forma en cuña" puede tener además prestaciones a la altura.
Lo extraño de todo esto es que VAG siga apostando por la rentabilidad en lugar de en el producto. Sólo así se entiende que prefieran poner dinero e invertir en "coches halo" como el Veneno o el Sesto Elemento, en lugar de crear piezas de ingeniería de las que, realmente, son capaces. ¿O es que con Porsche en la casa Lambo no puede tomar esos derroteros? ¿Está condenada Lambo entonces a ser una marca para "guays"?